domingo, 10 de abril de 2016

Qué hacer con el Banco Mundial.



Armando Brugés Dávila. 

Este artículo no lo hago defendiendo a Santos, mucho menos atacando a Uribe, a ambos los considero, como decían nuestros abuelos, cucarachas del mismo calabazo. Uno y otro han tenido que ver con la actual situación que vive el país, que no es precisamente la mejor, como nos lo pretende mostrar el establishment criollo a través de sus medios.
Por estos días llegó a mi computadora, por intermediación de una muy buena amiga, un artículo de Marcelo Justo un periodista de la BBC Mundo, en donde hace referencia a los seis países más desiguales de América Latina tomando como base el famoso coeficiente de Gini, que tiene aceptación mundial y mide hasta qué punto la distribución del ingreso, incluso en algunos casos el gasto de consumo entre individuos u hogares al interior de una economía, se aleja de una distribución perfectamente equitativa. Planteado así, significa que un índice 0 de Gini expresa una equidad perfecta, pero un índice de 100 representa una perfecta inequidad.
En él me topé con datos impactantes, como por ejemplo, que América Latina a pesar de no ser la región más pobre del planeta, paradójicamente compite con África por el título de la más desigual del mismo. Otro dato fue la triste coincidencia que de acuerdo a los informes del Banco Mundial, los primeros cinco países en dicho ranking son africanos y le siguen cinco latinoamericanos, a saber: Honduras (53.5), Colombia (53.5), Brasil (52.9), Guatemala (52.4), Panamá (51.7), siguiendo un poco más adelante Chile con el 50.5. 
En su criterio, el problema se complica cuando a la desigualdad se suma la pobreza, la cual tiene que ver con el ingreso medio de una sociedad determinada. Es decir, una cosa es el ingreso promedio y otra la manera como el mismo es distribuido. Esto permite entender que existan países pobres muy desiguales, como Honduras, pero también países con ingresos relativamente medianos o altos como Brasil (52.9) o Estados Unidos (41.1), que presentan altos índices de desigualdad. Colombia, por ejemplo, se encuentra en este grupo de países con ingresos medios y altos, pero no obstante que en términos de PIB se ubica 74 puestos por encima de Honduras, se encuentra en primer lugar en niveles de “desigualdad” en América Latina, dado que de Honduras, que ocupa el primer lugar, sólo la separa un 0.07.  De acuerdo con el Banco Mundial, el 10% de la población más rica del país gana 4 veces más que el 40% más pobre. En el índice de desarrollo humano de la ONU, el país pierde diez puntos una vez se obtiene la media ponderada en términos de desigualdad de acceso a la salud, la educación y los bajos salarios. Bien vale resaltar  que otros países del área, de los cuales nos vive hablando pestes el establecimiento mediático, están mejor ubicados, entre ellos Argentina (42.3), obviamente antes de Macri, Ecuador (47.3), Bolivia (48.1); con Venezuela el caso da como para pensar mal, dado que en 2006 el índice Gini era de 46.9. En septiembre 17 de 2.012 BBC Mundo  titulaba:Venezuela, el menos desigual, casi el más violento”, y señalaba que; “El Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Habitat), que mide la desigualdad según el índice Gini, considera a Venezuela por delante de Uruguay como el país menos inequitativo de la región.” Pero este dato no aparece en el cuadro oficial del B.M. e inexplicablemente a partir de 2007 no aparece información alguna sobre este país.
 Pero hay algo inexplicable, según el B.M., uno de los problemas que genera esa desigualdad es la escasa recaudación fiscal o sea la evasión fiscal. Todos sabemos que entre más alto es el nivel socioeconómico del ciudadano, mayor es la posibilidad de evasión de impuesto, pero a sabiendas de esta verdad de Perogrullo, a este organismos internacional lo único que se le ocurre recomendar a los Estados para equilibrar su economía, es que disminuyan el gasto público, léase inversión social, y aumenten las tasas impositivas,  la que sólo pagarán los menos indicados. ¡Cuánta Sabiduría!
    



Publicado el 9 de abril de 2016 en el Informador de Santa Marta. Colombia.

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