sábado, 8 de junio de 2013

Política terrorista en la OTAN?

Por Armando Brugés Dávila.

Se vuelven a prender las alarmas en el Estado de Luxemburgo debido a que apareció un testigo de excepción. Los hechos sucedieron hace casi 30 años cuando Europa se encontró inmersa en una ola terrorista tal, que sólo en Luxemburgo entre 1984 y 1986, se dieron 20 de estos atentados. Causa del mismo, fue el perpetrado en Múnich, Alemania, en 1980 que dejó como saldo 13 civiles  muertos, cuyo único delito fue el estar en el lugar equivocado durante la celebración de la llamada Fiesta de Octubre en aquella ciudad. Igual situación se vivió en Bélgica entre los años 1983 y 1985.
La noticia como tal no tendría mayor importancia, si no fuera por la calidad de países y organizaciones que aparecen implicados. La confesión  del historiador alemán Andreas Kramer, como testigo, le da un vuelco total al proceso, en tanto que reconoce que su padre  Johanes Kramer,  fallecido el año pasado, y en la época miembro del servicio secreto alemán, había colocado 18 de aquellas bombas en Luxemburgo. Según él, su padre con la colaboración del jefe de los servicios secretos luxemburgueses, coordinó  las actividades de una red terrorista que sembró el pánico en varios países europeos en los años 80.
Lo curioso es que sea ahora cuando la justicia luxemburguesa comience apenas a sospechar que aquellos actos de terrorismo de la década de los 80,  pudiesen haber sido cometidos por una organización terrorista creada en secreto por la extrema derecha internacional a través, nada menos, que  de la OTAN. Puesto que, según la periodista, ya en 1990 el ex primer ministro italiano Andreotti, había reconocido la existencia de este grupo, llegando a identificarla con el nombre de “Gladio”. Incluso en el 2000, el Senado italiano publicó un informe  que decía: Las masacres, bombas y acciones militares fueron organizadas o apoyadas por hombres dentro de las instituciones del Estado italiano y como se descubrió recientemente,  por hombres vinculados a estructuras de la inteligencia norteamericana”.
Según Kramer, todo apunta a que de estas operaciones de la red terrorista, conocían los servicios de inteligencia de Bélgica, Estados Unidos, Luxemburgo, Alemania y la mismísima OTAN, en donde al parecer se planificaba todo. Según el mismo testigo, el servicio secreto belga y militares estadounidenses apostados en una base militar de aquel país, facilitaban los explosivos al grupo terrorista, el cual reivindicaba los atentados a nombre de unas supuestas “Células Comunistas Combatientes” que en la realidad no existían. El propósito de estos atentados, era generar pánico y terror en los países europeos para impedir la llegada al poder de partidos de izquierda. Lo que lograron con total éxito.
Después de leer tan tétrico relato, tenemos que llegar a la conclusión que algunos seres humanos por el poder, son capaces de las acciones más viles y degradantes. Pero más importante aún, es que la noticia nos permite conocer, que la  OTAN no es la defensora de las democracias del mundo como nos lo quieren hacer creer sectores interesados y como ella misma pretende aparecer. Y más bien se puede comparar con una máquina de terror al servicio de los más mezquinos intereses mundiales.

 

 

 

 

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