domingo, 2 de agosto de 2015

Vientos totalitarios vienen del Norte.


Por Armando Brugés Dávila.

En Estados Unidos, la respuesta a una solicitud realizada por el denominado grupo de Liberación de Información de la Universidad de Bath, hecha por el doctor Matthew Alford, es como para preocupar a los demócratas en cualquier parte del mundo. Se trata de una organización académica cuyas investigaciones se centran en la relación entre el entretenimiento, el poder político, y la propaganda en los Estados Unidos. La misma ha puesto al descubierto, la forma casi alucinante cómo el Departamento de Defensa estadounidense ha intervenido, para que muchos guiones de películas sean alterados para beneficio de intereses de Estado. Tal es el caso de la película BlackHawk, en donde se obligó a cambiar el perfil de uno de los personajes, un militar pedófilo, lo que fue considerado por los estamentos militares estadounidenses como algo que no contribuía a una buena imagen del soldado norteamericano a nivel mundial. Pero el asunto, de acuerdo con el demandante,  va mucho más allá al encontrar con que en el informe entregado, el mismo tipo de intromisión estatal también se encontró en serie de películas como Transformers y en programas televisivos como American Idol, la serie de TV Hawaii 5-0, e inclusive en un reality de cocina llamado CupcakeWars. Por el informe se puede concluir, que el nivel de influencia del Departamento de Defensa en la industria del entretenimiento estadounidense es sencillamente no democrático, máxime si tenemos en cuenta que productores de Hollywood manifestaron haber sido obligados incluso, a cambiar los guiones de sus películas en determinadas escenas ante exigencias  del Pentágono.  
Mientras tanto, en el Reino Unido se presenta un proyecto que pretende prohibir las comunicaciones cifradas, como las que ofrecen servicios iMessage, WhatsApp, Snapcht, con la excusa de la lucha contra el terrorismo incluyendo a sitios de redes sociales como Facebook y Google, los cuales deberían entregar toda la información que el gobierno requiera y cuando lo quiera. Según los expertos, lo más triste radica en que esas medidas no van a funcionar y que lo único que conseguirán será destruir Internet. Ya los defensores de las libertades ciudadanas comienzan a considerar que el gobierno del Reino Unido empieza a bordear de manera peligrosa los límites de la tiranía.

Pero si en el Reino Unido llueve en España no escampa en tanto que se esta llegando a extremos inimaginables de antidemocracia, con la llamada Ley de Seguridad Ciudadana o Ley Mordaza como la llama la oposición. Tan grave ha resultado la afrenta que cinco relatores de Derechos Humanos de las Naciones Unidas han llegado a manifestar a través de un comunicado, que confían que España adopte las medidas necesarias para garantizar el ejercicio de los derechos fundamentales y las libertades públicas de conformidad con los estándares internacionales, en tanto que consideran que los derechos a manifestarse pacíficamente y expresar colectivamente una opinión, son fundamentales para la existencia de una sociedad libre y democrática. Obsérvese como se insiste en presentar como libre y “democrática” a una monarquía. Mientras tanto, el New York Times, no obstante calificarla de ley ominosa y acusar a Rajoy de promoverla para mantenerse en el poder, no se atreve a señalarlo de dictador como lo hubiera seguramente hecho de haberse presentado el suceso en un país de Suramérica. Es más, manifiesta  el mencionado periódico  que una ley como esa no puede existir en una nación democrática como España; cuánta generosidad de su parte para con el señor Rajoy. De haber sucedido el  caso en esta parte del mundo, especialmente en un país contrario a sus intereses, no lo hubieran bajado de horrenda y oprobiosa dictadura totalitaria.
Si nos atenemos a definir el totalitarismo como al régimen político en donde la libertad se encuentra seriamente restringida  y el Estado ejerce el poder sin limitación alguna, bien podríamos decir que en algunos países del norte del planeta se está  empollando más de un huevito con un alto contenido de esta propuesta política. Vaya…Vaya…




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